Aprender juntos es un regalo, no un premio.

Actualizado: may 3


¡Hola!


En muchos de mis talleres, no son pocos los profesores que al pasar por la experiencia de aprender en equipo constatan que es una forma de trabajo y de aprendizaje, y sin embargo encuentran resistencias para asumirla como algo cotidiano en su labor docente. Esto sucede especialmente entre los profesores de secundaria. Aunque las formas de expresarlo son múltiples, el mensaje final puede resumirse en esta frase: "Yo veo que sí, pero vamos, que esto es para hacer algún rato a la semana, es imposible trabajar así siempre". Creo que bajo esta afirmación subyacen ciertos miedos y sobre todo ciertos conceptos del aprendizaje.


Un miedo que expresan muchos profesores (especialmente los de secundaria y concretamente los de bachillerato): que no me dé tiempo a trabajar tooooodos los contenidos que tengo que trabajar. Nos enfrentamos al currículum que propone la ley como algo rígido centrándonos en los contenidos que hay que dar, y no en las competencias que queremos que los alumnos aprendan. ¡En 2º Bachillerato el miedo es tan lógico! "Tengo que terminar el temario sí o sí, porque entra TODO en las pruebas de acceso a la universidad!". Y si nos ponemos a hacer cosas en equipo... no nos da tiempo. A la porra con el trabajo en equipo entonces. Venga, que hoy tengo que terminar de explicar Felipe II.


Y en este último ejemplo reside la clave: el gran problema yo creo que no son los miedos (no nos da tiempo a abarcar todos los contenidos), sino el concepto de aprendizaje que seguimos manejando muchos profesores, concepto que condiciona nuestra manera de enseñar (tengo que terminar de explicar) y que alimenta esos miedos a los que me refería antes.


Aunque ya no formulamos eso de que “la letra con sangre entra”, yo sigo escuchando a compañeros frases del estilo: “también se tienen que aburrir, que no todo es fiesta”. Estoy de acuerdo, los procesos de aprendizaje, como todos los procesos, conllevan momentos de aridez, pero los profesores no podemos aferrarnos a ello para no pensar métodos de enseñanza más amables, más atractivos. El aprendizaje está asociado a las emociones, y la falta de motivación es un problema que nos compete y que nos interpela.


Y un espacio privilegiado en el que las emociones se ponen en juego durante los procesos de aprendizaje es la interacción. Por eso aprender juntos es el mejor recurso, porque asegura que más alumnos aprendan más y mejor. Así que aprender juntos es un regalo, y no puede ser considerado un premio. "Si trabajáis bien (de la forma tradicional, claro, individualmente), y si tenemos tiempo... os daré como premio la oportunidad de hacer algo en grupo". Sí, vuelvo a escribir en grupo a propósito, y no en equipo...


Sea como sea, muchas veces hay un miedo real que se une al miedo de abarcar todos los contenidos o a un concepto de aprendizaje que no considera la interacción como elemento privilegiado. Por lo que comparto con tantos profesores, muchas veces el miedo viene dado por la falta de tiempo. Todo esto de aprender juntos supone un cambio de mentalidad para muchos que fuimos educados en al aprendizaje individualista y competitivo.


Y cambiar requiere dedicar tiempo. Por eso yo digo a los profesores siempre lo mismo: No hagas cambios drásticos, no pretendas hacer TODO en cooperativo la semana que viene porque tú te vas atragantar programando todo en un tiempo del que no dispones, y tus alumnos también se van a atragantar con tanta novedad repentina. Haz esta semana una cosa pequeña, de cinco minutos. Y entrénate en lo fácil. Y evalúalo, mira cómo te sientes tú, cómo se sienten tus alumnos, qué hay de novedad, qué hay de positivo en tu forma de trabajo y de cara al aprendizaje de los alumnos, qué dificultades has encontrado, cómo puedes sortearlas...


Y comprométete a ir avanzando poco a poco, sumando cada semana algo nuevo. Y que no te pase como a un profesor que una vez me dijo: "Yo te he hecho caso a pies juntillas, dijiste que hiciésemos una cosa de cinco minutos a la semana". Y ahí sigue tres años después, sin haber avanzado un centímetro. NO, avanza, cada día un poco más y un poco mejor. Para que en unos meses tus alumnos y tú asumáis como algo lógico que trabajar juntos no es un premio, sino un regalo que no debemos desaprovechar.


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Madrid - España